jueves, 18 de octubre de 2007

"DE LOS ÚLTIMOS GUITARREROS"








“EL PAYO”
RICARDO APARICIO SILVA


Un caluroso sábado 24 de diciembre de 1932, vísperas de Noche Buena, llega a este mundo, en el Hospital Pirovano de Capital Federal, Ricardo Aparicio Silva, el “Payo”. Nació en Buenos Aires, pero se convertiría en el más cuyano de los porteños.
Hijo de padres uruguayos, a los 8 años de vida se traslada, junto su familia, a San Fernando y luego al Rincón de Milberg, donde trabajaba junto a su padre y hermanos en un campo arrendado en los pajonales del Tigre, haciendo sus primeros acordes en los masos recién cortados por sus propias manos.
Su padre les enseñaba los temas de Don Hilario Cuadros que el Payo interpretaba junto a su hermano "Coco" (Ismael Ademar), su hermano mayor-en la foto abajo- Raúl (que falleció muy joven) cantaba a dúo en el Uruguay con Félix Blanco – compositor de “Nochecitas de San Juan”quien fuera primera voz de los “Trovadores de Cuyo”- ellos formaron "Los Huarpes".












Con apenas 15 años y demostrando ya una gran habilidad, acompañaba al cantor y guitarrero Luís Granyar, quien interpretaba los temas del cancionero cuyano.
También tomó clases de guitarra, por unos años, con el profesor Teodoro Pelayo, de la localidad de Victoria (partido de San Fernando). Con él, acompañaría a su primer dúo, Carranza – Navarro, en audiciones de Radio “El Mundo”, en el viejo edificio de Maipú 555 de la Capital.

Más tarde conocería a los Santafecinos Cevallos, quienes tenían un conjunto de música cuyana. Lino, uno de los hermanos, también formaría parte de “Los Trovadores de Cuyo”; él y Casiano – otro de los Cevallos- le pedirían permiso al padre del “Payo” para que su hijo pudiera vivir con ellos en su casa de la calle Arroyo 1054 en la Capital Federal y así trabajar junto a ellos en tareas de pintura que desempeñaban y, en los tiempos libres, poder tocar la guitarra. Así nació su primer conjunto de guitarras cuyanas: “Los Troveros de Tahuantinsuyo”. (La palabra Tahuantinsuyo proviene de un nombre compuesto por dos vocablos quechuas: Tawa, que significa cuatro, y Suyo, que quiere decir Estado).

Por esos años, el joven Ricardo cumpliría unos de sus primeros sueños: conocer a Hilario Cuadros, teniendo la posibilidad de poder “entreverase” entre los “Trovadores de Cuyo”, con menos de 18 años.

Al poco tiempo, le toca realizar el servicio militar y, al terminar su servicio a la Patria, se casa con su novia catamarqueña Sofía Leonor Perea, oriunda de “Las Estancias” (Catamarca). Con ella tendría 6 hijos: Luís Santiago, Gladys Fátima, Olga Beatriz, Marcelo, Raúl y Oscar.

El gran amor por la música cuyana lo impulsó a ingresar -siendo muy joven aún- a la vieja Asociación Cuyana, donde se reunía con Cuadros, Arancibia Laborda, Eusebio Zárate e Ismael Moreno (gran amigo de Cuadros).
También conoció al dúo de sanjuaninos Aguilera – Guerra, a quienes acompañaría en una gira por San Juan, que duró cuatro meses. El conjunto estaba formado por el dúo Aguilera-Guerra, Silva en la 1º guitarra, Héctor Casas en la 2º guitarra y Ramón Rodríguez en ritmo.
Asimismo conoció a Marta de los Ríos, a quien acompañaría en San Juan, actuando en el Casino y en la Radio Sanjuanina por varios meses.

Luego viaja a Catamarca y, en San Fernando del Valle, busca trabajo. Elías Morco – director de la radio LV 7- lo convoca para que, junto a Ramón Antonio López, sean los guitarristas estables de la radio. Allí conoce a Manuel Acosta Villafañe y a Ramiro Espo Saavedra (glocista de Villafañe). Después de la muerte de Acosta Villafañe, junto con Ramón López y Ramiro Espo Saavedra formarían el conjunto “Manuel Acosta Villafañe” en honor al gran autor y amigo. Además, conocería a una joven e ignota Mercedes Sosa, a quién acompañaría en sus primeros pasos.

La incansable personalidad del “Payo”, impulsada por su juventud y sus ansias por buscar nuevos horizontes, lo llevan a San Juan, donde la familia Castro Vaca lo alojaría por unos meses. Ellos, durante un asado entre amigos, le presentarían a “Pipino” Oro (hijo de Raúl Oro), “Pepe” Rico, “Coco” Giménez y “Rolo Sánchez”. Con ellos formaría un conjunto. También conocería a Francisco “Paco” Tormo (hermano de Antonio), quien tenía un negocio de ramos generales en la ciudad y junto a él forma la Academia de Guitarra de San Juan, siendo el “Payo” su director y así, se establece definitivamente en esa ciudad, pudiendo llevar con él a toda su familia.
Por esos años conoce al que sería uno de sus grandes amigos: Ernesto Villavicencio, quien era conocido como guitarrista y no, aún, como compositor. Con Villavicencio, Manrique, Barrera y Herrera acompañarían a Fernando Ríos Palacios, gran cantante de tango de la época. También tendría la oportunidad de acompañar años mas tarde en Buenos Aires -junto a Villavicencio- a Adolfo Verón.
Cabe destacar que Villavicencio, fue luego guitarrista de Edmundo Rivero, con quien el “Payo” pudo compartir gratos momentos, y junto a el también acompaño a Roberto Goyeneche.

Después de muchos años, volvería a su vieja ciudad de Buenos Aires, con una basta experiencia y un nombre ganado. Toda su familia se traslada, junto a él, a la capital porteña. Allí, formaría un conjunto de guitarras junto a Zabala, Bianchi y Pereyra.
También comienza acompañar a Antonio Tormo, con el que estaría por más de veinte años.

Silas Manrique, Silva (segundo desde la izquierda), Domingo Herrera, junto a Antonio Tormo y a Gregorio Bustos (1º voz Tropilla de Huachi Pampa).

En sus horas libres acompañaba principalmente a Carlos Vega Pereda también a Oscar del Cerro, grabó con los “Quilla Huasi” y cuatro LP con “Las Voces del Plumerillo” formando parte de este conjunto por dos años.
















“Las Voces del Plumerillo” Silva (2º Guitarra), Beltrán 1º voz, Santos Rodríguez 2º voz y Lino Cevallos (1º guitarra)

En uno de sus viajes a Mendoza -junto a Vega Pereda- conoce a Santiago Vertiz, a “Tito” Francia, al “Gallego” Beltrán y a otro de sus grandes amigos (y, luego, compadre): Félix Dardo Palorma.

Durante ese tiempo -y siendo aún muy pequeño su sexto hijo-, fallece su esposa.

Años mas tarde, contraería matrimonio en segundas nupcias con la que es su actual compañera, la sanjuanina Mirtha Isabel Gareca. Con ella tendría dos hijos: Isabel Cristina (ahijada de Palorma) y Ricardo Alberto, e ingresa a trabajar a la Fuerza Aérea Argentina -como personal civil- (pudiéndose jubilar hace pocos años).

Junto a los consagrados Alfredo Alfonso y José Zabala preparan una gran gira por Colombia (que luego no podría concretarse). Este conjunto -que se llamaría “CUYO DE AMERICA”- estaba formado por el dúo Canciello - Quiroga (1º y 2º voz de los “Cantares de la Cañadita”), Alfonso en 1º guitarra, Zabala en 2º guitarra y Silva en octavada guitarra.
Por esos años, el “Payo” y su familia vivían en la calle Ramón Falcón 2750, donde se encontraba la peña “El Pial”. Allí ensayaban casi diariamente con el conjunto y en uno de esos ensayos, Alfonso se descompensaría, muriendo en los brazos de Silva minutos después.
Luego de recuperarse del cimbronazo producido por la muerte del gran Alfonso, vuelven a formar el conjunto con Zabala en 1º guitarra, Silva en 2º guitarra, Carlos Soria haciendo la octavada y el dúo Canciello- Quiroga.

Silva seguiría acompañando principalmente a Tormo y a Vega Pereda, teniendo que dejar al primero, ya que su trabajo en la Fuerza Aérea no le permitía poder viajar en las sucesivas giras. Después de más de veinte años de acompañarlo, Silva le presenta “Los Sanjuaninos hermanos Tejada” a Tormo para que lo siguieran acompañando.

Los años del “Payo” transcurrieron, luego, entre su trabajo y el acompañamiento a diferentes cantantes que necesitaban de una guitarra justa y auténtica: Oscar del Cerro, Rodolfo Vera y Héctor del Valle, entre otros.

Luego, formó su conjunto “Las guitarras cuyanas de Zabalita” -en homenaje a José Zabala-, junto a Víctor Moreno -2º guitarra- y “El Zurdo” Chavero –guitarrón- (sobrino de Yupanqui), grabando en varias oportunidades.
Junto a ellos acompañaría al gran dúo Barbeito y Balaguer, con quienes grabarían entre otras cosas, un trabajo discográfico dedicado a San Luís, también a varios interpretes como Enrique Espinosa.

Tuvo la oportunidad de tocar en fogones criollos y en grandes festivales, de acompañar a grandes cantores algunos conocidos otros no, de provocar que un paisano anónimo se emocione con una tonada o que Nelson Mandella lo felicite y le estreche la mano en un concierto para Presidentes.

Desde hace mas de quince años, “El Payo” es el compañero inseparable de Juan José “Choche” Márquez Urquiza en “Carita Morena”.

Con las “Las guitarras cuyanas de Zabalita”, grabaron un trabajo discográfico incorporando a Carlos Suárez que pasó a reemplazara al “Zurdo “Chavero,-enfermo- agregándole algunos temas cantados por el mismo Suárez, este, sería reemplazado luego por Carlos Barrera con quien se presentaron en diferentes teatros de Buenos Aires y la Capital Federal.


















“Choche” y Pato Márquez Urquiza, Morenito, “El Payo” y “El Zurdo Chavero”


Asimismo, actualmente acompaña, junto a Víctor Moreno y a José Peluffo –quien reemplaza al fallecido “Zurdo”- a Armando Otero, con el que realizaron un disco compacto y están grabando el segundo.

También junto a Moreno y Peluffo, hoy en día acompaña al dúo Giunchetti –Madero, con quienes está grabando un trabajo dedicado a los grandes compositores cuyanos.

El Payo Silva, con sus jóvenes 74 años siga la huella firme que dejaron los grandes, el los conoció a casi todos, compartió junto a ellos infinidad de momentos que hoy recuerda con inmenso cariño, generoso los comparte y nos enseña todo ese mundo a veces olvidado, con gran sabiduría. Difícil se separa de su guitarra que lleva como un estandarte de tradición, sin duda, él es la tradición por ser…de los últimos guitarreros.



INGRESAR - PRENDER PARLANTES

http://es.youtube.com/watch?v=cAZMrjwBvKs

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