INGRESAR VIDEO - PARLANTES

Los que tenemos algunos años y visitamos aquella inolvidable muestra de don Eleodoro Marenco, en agosto de 1991, pudimos ver, junto a las noventa y pico de obras del expositor, dos excelentes pinturas de uno de sus nietos, en aquel entonces un niño: Pancho.
Los años pasaron: herencia, pasión y vivencia sumadas a la convivencia con los temas expresados en sus pinturas, hacen que la muestra de aquel niño, hoy sean dignas de admiración. En ellas no solo se podrán observar las virtudes plásticas de un joven artista sino, insisto, los amplios conocimientos en temas con los que mantiene una estrecha relación cotidiana. Es el caso de sus clásicas escenas camperas, obras que algún día tendrán el valor agregado de convertirse en documentos históricos por ser referentes visuales precisos de nuestras tradiciones.
En días en que los caminos de la actual “moda artística” nos quieren llevar hacia otros rumbos que en muchos casos excluyen las disciplinas tradicionales, resulta de gran valor recalcar la labor de Francisco Madero Marenco quién carácter y convicción mediante, jamás se aparto de la vieja huella, permitiendo así que sean ese mismo carácter y convicción quiénes lo resguarden de este riesgo, a lo largo de su talentosa carrera.
Llegó la tan esperada muestra anual. Durante varios días conviviré con las obras expuestas, gratos momentos se aproximan. Por mi parte mas que reafirmar mi gran admiración e invitarlos a disfrutar la obra de este gran artista.
Los años pasaron: herencia, pasión y vivencia sumadas a la convivencia con los temas expresados en sus pinturas, hacen que la muestra de aquel niño, hoy sean dignas de admiración. En ellas no solo se podrán observar las virtudes plásticas de un joven artista sino, insisto, los amplios conocimientos en temas con los que mantiene una estrecha relación cotidiana. Es el caso de sus clásicas escenas camperas, obras que algún día tendrán el valor agregado de convertirse en documentos históricos por ser referentes visuales precisos de nuestras tradiciones.
En días en que los caminos de la actual “moda artística” nos quieren llevar hacia otros rumbos que en muchos casos excluyen las disciplinas tradicionales, resulta de gran valor recalcar la labor de Francisco Madero Marenco quién carácter y convicción mediante, jamás se aparto de la vieja huella, permitiendo así que sean ese mismo carácter y convicción quiénes lo resguarden de este riesgo, a lo largo de su talentosa carrera.
Llegó la tan esperada muestra anual. Durante varios días conviviré con las obras expuestas, gratos momentos se aproximan. Por mi parte mas que reafirmar mi gran admiración e invitarlos a disfrutar la obra de este gran artista.
Luís María Loza